La alimentación es un asunto que nos concierne a todas y todos

Publicado por Javier Garcia en

Según la OMS la alimentación, ya sea por dieta inadecuada o por la ingesta de tóxicos, se vincula con un 70% de las muertes por enfermedades crónicas no transmisibles[1], incluida una cuarta parte de las formas de cáncer[2]. España es el segundo país europeo con más obesidad y sobrepeso; y aunque los diferentes estudios discrepan en la cuantificación, la prevalencia podría situarse, alrededor de un 20% de la población es obesa, y hasta un 40% muestra sobrepeso; y la obesidad infantil se acerca a su vez al 20%, una tendencia de rápido crecimiento[3]. Las dietas inadecuadas, basadas en comida chatarra y alimentos ultraprocesados, tienen relación directa con la incidencia de diabetes y numerosas enfermedades cardio-vasculares. Las emisiones de amonio (en un 90% de origen agrario) se sitúan entre las principales responsables de las 400.000 muertes anuales relacionadas con la contaminación del aire en Europa[4]. Las enfermedades crónicas, a menudo relacionadas con la dieta, suponen hasta el 80% del gasto sanitario anual en Europa, del que apenas se destina un 3% a la prevención[5].

El sistema alimentario actual genera dietas de mala calidad y alimentos que en numerosas ocasiones se han revelado tóxicos. Pero a su vez ha generado una caída de la renta agraria, de forma estable desde hace décadas, que está en el origen de la pérdida de más de 1.9 millones de puestos de trabajo en el sector agrario desde los años 1976[6]. Esta dinámica no para, y seguimos perdiendo un 10% de las explotaciones agrarias cada diez años, estando este proceso de desagrarización en la base de los procesos de despoblación rural del interior peninsular[7].

En el lado del consumo, los problemas relacionados con las malas dietas y los alimentos de baja calidad se ceban especialmente en los grupos sociales de rentas bajas[8]. Las malas dietas tienen relación, a su vez, con la inequidad de género en el reparto de las tareas de cuidados relacionados con la alimentación, altamente feminizados. Los más de 2.000 millones de euros que las arcas públicas destinan a compra pública alimentaria no tienen en cuenta criterios sanitarios ni nutricionales, sino la simple administración de calorías[9]; con un impacto importante sobre la salud de los grupos sociales más vulnerables (infancia, personas dependiente, y personas en riesgo de exclusión social).

Por último, el sistema alimentario es responsable de un 30% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, que incluye una parte importante relacionada con deforestación para el cultivo de cereales y oleaginosas destinados a la ganadería intensiva[10]. Este elevado porcentaje resulta más dramático si pensamos que más de un tercio de los alimentos que se producen son desechados a lo largo de la cadena alimentaria[11]. Otros problemas de elevado impacto relacionados con el sistema agroalimentario son, por ejemplo, el agotamiento de los principales acuíferos y su contaminación por fertilizantes, pesticidas y purines[12]; o que hasta un 65% de la superficie española se encuentra en riesgo alto o muy alto de desertificación[13].


Referencias

[1]Elver, 2016. Derecho a la alimentación: malnutrición, gobernanza mundial, enfoque en DDHH y Estado. Nueva York: ONU.

[2]Fernández, M., 2018. “Patologías relacionadas con la Alimentación”. En: Molero Cortés, J.; López García, D; Arroyo, L. (Eds.) Salud y Derecho a la Alimentación. Bienestar, equidad y sostenibilidad a través de políticas alimentarias locales. Valladolid: Fundación Entretantos y Red de Ciudades por la Agroecología.

[3] A. M. López-Sobaler et al., 2016. Overweight and General and Abdominal Obesity in a Representative Sample of Spanish Adults: Findings from the ANIBES Study. BioMed Research International, vol. 2016: 1-11; J. Aranceta-Bartrina, C. Pérez-Rodrigo, G. Alberdi-Aresti, N. Ramos-Carrera, y S. Lázaro-Masedo, 2016. Prevalence of General Obesity and Abdominal Obesity in the Spanish Adult Population (Aged 25–64 Years) 2014–2015: The ENPE Study», Revista Española de Cardiología, 69, 6: 579-587; M. Morales-Suárez-Varela et al., 2015. Anthropometric Status and Nutritional Intake in Children (6–9 Years) in Valencia (Spain): The ANIVA Study, International Journal of Environmental Research and Public Health, 12, 12: 16082-16095; Pérez Rodrigo. C, 2013. Current mapping of obesity. Nutr Hosp, 5, 28, pp. 21-31; J. Valdés Pizarro y M. A. Royo-Bordonada, 2012. Prevalence of childhood obesity in Spain: National Health Survey 2006-2007. Nutr Hosp, 27, 1: 154-160; N. Pérez-Farinós et al., 2013, The ALADINO Study: A National Study of Prevalence of Overweight and Obesity in Spanish Children in 2011. BioMed Research International, 2013: 1-7;  http://www.revespcardiol.org/es/prevalencia-obesidad-general-obesidad-abdominal/articulo/90453754/

[4]DeSchutter, O. (Coord.) 2019.  Towards a Common Food Policy for the European Union. The policy reform and realignment that is required to build sustainable food systems in Europe. Bruselas: IPES-Food.

[5] DG SANTE, 2017. State of Health in the EU Companion Report 2017. Bruselas: Comisión Europea.

[6]INE, 2019. Encuesta de población activa. Madrid: INE

[7]INE, 2019. Estructura de las explotaciones agrarias. Madrid: INE.

[8]Cardona, M. S., 2017. ENSE Encuesta Nacional de Salud España 2017. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

[9] VSF-Justicia Alimentaria Global, 2013. Compra pública en sistemas alimentarios locales. Impactos sociales, ambientales y económicos. Barcelona: VSF-Justicia Alimentaria Global.

[10]IPES-Food 2019. Ídem.

[11] http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/es/

[12]Carricondo, Ana y C. Peiteado, 2010. ¿Quien contamina cobra? Relación entre la Política Agraria Común y el medio ambiente en España. Madrid: SEO-Birdlife y WWF-España.

[13] MAGRAMA, 2016. Impactos del cambio climático en los procesos de desertificación en España. Madrid: MAGRAMA.


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